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EL CUIDADO DE LAS MANOS


 

Las manos son una de nuestras principales cartas de presentación y también acusan el paso del tiempo.

Durante los ciclos de quimioterapia, no sólo el pelo facial y capilar sufre modificaciones, sino que las uñas también pueden verse afectadas por los efectos secundarios de estos tratamientos y pueden terminar algo más debilitadas que en estado normal (uñas quebradizas o decoloradas). Al igual que la caída del cabello, estos efectos que se producen en las uñas suelen ser temporales y, si les prestamos un poco más de atención a los cuidados de las mismas suelen desaparecer al terminar los ciclos de quimioterapia. Cuanto más las cuidemos durante el proceso, menos tardarán en recuperarse tras el tratamiento.

Para esto hay una serie de normas generales que deberemos observar a la hora de realizar la manicura o la pedicura a un paciente que esté recibiendo quimioterapia:

No se deben realizar exfoliaciones en la piel de las manos o de los pies: puesto que la quimioterapia hace que la regeneración celular vaya más lenta, no es conveniente realizar tratamientos peeling de arrastre ni químicos, ya que podemos provocar una descamación importante de la piel de difícil regeneración que puede traer complicaciones médicas. Para el tratamiento de la piel de las manos es recomendable utilizar con bastante frecuencia productos hidratantes y nutritivos (cremas hidratantes específicas para manos y pies libres de alcohol y perfume a ser posible y/ o aceite de rosa de mosqueta que tiene propiedades nutritivas y regenerantes) además de protección solar para evitar quemaduras. No se deben utilizar cremas que contengan en su composición ácidos como el glicólico, láctico o salicílico que  pueden hacer que sus uñas se partan con mayor facilidad.

Mantenerlas las manos y las uñas limpias: es importante evitar eliminar restos de suciedad que puedan aparecer en el interior de las uñas con elementos cortantes o excesivamente puntiagudos, ya que podemos debilitar o realizar cortes en la base de la uña que la debilitaría; es mejor utilizar los cepillos especiales para uñas como complemento al lavado de las manos.

Si vamos a trabajar con elementos químicos utilizar siempre guantes para limitar la exposición de las manos y evitar así que se estropeen en exceso. Siempre que nos mojemos las manos y los pies hay que secarlos lo mejor posible, insistiendo en las zonas entre los dedos, ya que la humedad puede favorecer la aparición de hongos e irritaciones.

Durante el tratamiento de quimioterapia pueden aparecer líneas y manchas oscuras en la superficie de las uñas. No se debe, en ningún caso intentar limarlas, no sólo porque no serviría para nada sino que además podemos dañar la matriz de la uña permanentemente y provocar infecciones; en vez de esto, se deberá tomar como hábito diario la utilización de un producto hidratante específico para uñas, libre de alcohol, para que se resientan lo menos posible y no pierdan elasticidad, evitando así que se partan con más facilidad de lo normal.

Tampoco es recomendable utilizar corta cutículas para retirar las mismas de los bordes de las uñas. Esta parte de la uña, que a veces puede parecer anti-estética es un factor de protección muy importante de la raíz de la uña; en vez de cortar la cutícula procederemos a retirarla superficialmente con un palito de naranjo de un solo uso habiendo reblandecido la misma con un poco de agua tibia y vaselina y teniendo mucho cuidado para no provocar heridas ya que se puede dañar la raíz de la uña e incluso infectarse.

Para el buen mantenimiento estético de las uñas hay que recordar que las uñas cortas son menos propensas a romperse, por lo que es recomendable llevar las uñas recortadas. Suavemente empuje las cutículas hacia atrás sin cortarlas o removerlas lo que puede hacer que sus uñas se hagan más quebradizas. (Si acude a un manicurista profesional, lleve sus propias herramientas esterilizadas. También, pida productos y procedimientos suaves, así como una nueva solución fresca para remojar.).

Los esmaltes de uñas no son del todo recomendables, ya que suelen amarillear las uñas y resecarlas demasiado, además, el uso de quitaesmalte no es aconsejable, ya que reseca demasiado las capas superficiales de las uñas y pude aumentar la fragilidad de las mismas.

Se debe evitar el uso de uñas postizas que utilizan pegamentos bastante fuertes que pueden causar daños en la base de las uñas al ponerlas o quitarlas.

#fundaciónangelanavarro

TRATAMIENTOS PARA EL VERANO

Por Bea Guerrero Navarro en Noticias tags: angela navarro, consejos, fundación, tratamientos, verano

Con la llegada del verano, el sol y el calor provocan en nuestro organismo una deshidratación mayor que el resto del año, por lo que debemos potenciar los cuidados la piel y el cabello ya de por si debilitados por los tratamientos contra el cáncer como son la quimioterapia y la radioterapia. Teniendo en cuenta unas pequeñas acciones diarias podemos mejorar mucho nuestro estado en verano y poder disfrutar de estas fechas.
Como norma general, para evitar esta deshidratación se recomienda beber agua en abundancia y comer bastante fruta y verdura fresca que aporten agua y sales al organismo.

Los agentes externos a los que nos vemos expuestos como el sol (que en esta época del año sus rayos son más directos y por lo tanto más dañinos) el cloro de las piscinas, la sal, el viento o el cloro de las piscinas, hace que tengamos que tomar unas medidas extras:

En verano es más pesado llevar pelucas ya que, aunque cada vez se están haciendo de materiales más ligeros no dejan de dar un calor excesivo y aumentar la traspiración del cuero cabelludo, por lo que pueden llegar a resultar algo incómodas. En la actualidad tenemos alternativas al uso de las pelucas como pueden ser pañuelos de algodón a los que incluso se les puede añadir pelo simulando flequillos, nucas y patillas; esta es muy buena opción, ya que no es tan cara como una peluca, no da tanto calor y podemos combinar el color del pañuelo con el de la ropa que llevemos, incluso con el bañador.

Si has decidido no usar peluca, es conveniente que lleves el cuero cabelludo muy hidratado (los aceites esenciales naturales como el de rosa de mosqueta son muy eficaces y además tienen un doble efecto hidratante y regenerador del cuero cabelludo) y con protección solar de pantalla total, ya que el cráneo no está acostumbrado a la exposición directa a los rayos solares ya que normalmente se encuentra protegido por el cabello y es muy sensible y se puede quemar con facilidad. Es recomendable en todo caso que lo protejas con gorras o pañuelos de algodón al salir a la calle.
Si vas a utilizar peluca durante el verano porque te sientes más cómoda con ella debes saber que el pelo de las mismas sufre igual que el cabello normal, por lo que debemos tener unos cuidados especiales:

• Pelucas naturales: se recomendar lavar la peluca con más frecuencia (cada 5 días más o menos) que en invierno, enriqueciendo el lavado con una mascarilla hidratante para que el pelo no pierde elasticidad. Si la peluca lleva tinte o mechas es recomendable utilizar un protector solar específico para que el color de nuestra peluca no se oxide por los efectos del sol, el cloro o el agua del mar.

• Pelucas de fibra: el mantenimiento es más sencillo que en las de pelo natural. Se deben lavar cada 10 días más o menos para que el pelo no se apelmace por efecto del sudor y del calor excesivo utilizando los productos que recomiende el profesional para su lavado. Además es recomendable el uso de un reparador capilar (serum) para conservar la calidad de la peluca hasta que volvamos a lavarla, y así conseguir un efecto de pelo con un color más luminoso y un brillo más natural. La peluca debe dejarse secar al aire en una cabeza de corcho (nunca dejar este tipo de pelucas cerca de una fuente de calor ni secar con secador) ya que este tipo de pelucas no pierden su forma original con los lavados.

En verano debemos aumentar también la hidratación externa de nuestra piel utilizando una crema que tenga una mayor concentración de agentes hidratantes y que tenga la menor proporción posible de alcohol o perfume para mantener los niveles adecuados de agua y evitar problemas de eczemas o sequedad excesiva en nuestra piel.

Encima de la crema hidratante, se debe usar un filtro solar con pantalla total incluso yendo por la ciudad. Es recomendable que los rayos solares no incidan directamente en la piel, por lo que debemos usar prendas de manga larga y pantalones largos siempre que nos sea posible y preferiblemente de algodón para evitar la transpiración excesiva.

En la playa o en la piscina debemos tener siempre una zona de sombra y ropa para protegernos del sol directo y del roce de la arena; en este caso, el filtro de protección solar debe renovarse cada 2 horas más o menos y cada vez que salgamos del agua (aunque se trate de un producto resistente al agua). Además, es conveniente retirar con una ducha el exceso de cloro y de salitre cada vez que salgamos del agua (ya que estos dos elementos resecan la piel demasiado).

No es recomendable el uso de autobronceadores ni tomar rayos UVA durante el tratamiento ya que son agresivos en exceso para la piel debilitada.
Antes de las vacaciones podemos realizar un tratamiento facial para oxigenar la piel, con los aceites esenciales naturales que necesite nuestra piel pero sin utilizar ningún tipo de peelings (ni químicos ni de arrastre) y sin realizar extracciones de comedones ni puntos negros para evitar heridas de difícil cicatrización.

A nivel corporal debemos igualmente aumentar los niveles de hidratación y si queremos realizar algún tratamiento de belleza (como los drenajes linfáticos, tratamientos reafirmantes, etc..) debemos consultar primero a nuestro oncólogo para descartar cualquier contraindicación con los mismos.
Si nos están tratando con radioterapia es conveniente subrayar que no se deben aplicar cremas en la zona radiada el día antes del tratamiento (ni hidratantes ni filtros solares) ya que puede disminuir la eficacia de la radiación.

Para mantener la uñas flexibles en verano y evitar que se rompan por el exceso de sequedad se deben hidratar al menos una vez a la semana con aceite de rosa de mosqueta o con vaselina. No se deben realizar peelings en las manos ni tratamientos blanqueadores para eliminar posibles manchas que nos puedan salir en manos y uñas.

Si tenemos tendencia a tener padrastros es conveniente no cortarlos para no producirnos heridas, pero podemos ablandarlos con vaselina. Lo mismo sucede con las cutículas: no es conveniente retirarlas ya que son una protección natural de la raíz de la uña y podría quedar dañada al retirarla.

En cuanto al maquillaje, en verano no es recomendable abusar de él por el calor excesivo, para no obstruir los poros faciales, pero si tenemos una ocasión especial podemos usar los denominados “polvos de sol” (son unos coloretes menos densos que los tradicionales, normalmente en tonos terracota) para subir nuestro tono natural de piel que podemos aplicar en toda la superficie facial, cuello y escote y una vaselina hidratante con color para los labios para mantenerlos hidratados a la vez que los maquillamos.

Si se ha caído el pelo de las cejas es más aconsejable usar para maquillarlas productos en polvo (suelen venir acompañados de plantillas para guiarnos al dibujarlas y que resulte más fácil el proceso si la caída de la ceja ha sido total) que lápices de cejas, ya que estos son ricos en ceras y es fácil que con el calor del verano se emborronen y duren menos.

Esperamos que estos consejos os sean de gran utilidad de cara al verano que ya se acerca.